| |
|
|
Esta sí que es una receta del todo personal. La base es el ossobuco, una de mis carnes favoritas. La elaboración de este plato en especial nace de la necesidad de usar los restos que quedaron de un par de comidas a base de ossobuco. Para no volver a repetir el mismo plato, decidí utilizar lo que quedaba para crear algo distinto, y la verdad ¡creo que salió bastante bien! La preparación no es complicada, pero sí un pelín larga, así que hay que tener algo de paciencia y una horita de tiempo.
Los ingredientes: Para el ossobuco arrosto (luego explicaré qué significa esta palabra italiana): - cebolla - ajo - romero en rama - harina -aceite de oliva - sal - vino tinto - pimienta Para las croquetas: - ossobuco arrosto - huevos - parmesano rallado - arroz hervido - pan rallado Cómo se prepara: Lo primero es preparar la carne: se sofríe la cebolla cortada en una olla alta junto con el ajo y el romero en un hilo de aceite.
Mientras se dora la cebolla, se van pasando por harina los trozos de ossobuco, añadiendo también un poco de sal y pimienta en cada lado. No hace falta poner mucha harina, simplemente una pizca para que el caldo no quede luego demasiado líquido.
El ossobuco se fríe aparte, en una sartén con un hilito de aceite y el fuego muy alto. El objetivo es hacer que se dore bien por ambos lados (no hace falta que la parte interior de la carne esté hecha).

Una vez dorados los filetes de ossobuco, se ponen en la olla con el sofrito y se añade un buen vaso de vino tinto. Se tapa y se deja cocer durante 45 minutos aproximadamente.
Así es cómo se hace el ossobuco arrosto: esta palabra es la que usamos en Italia para indicar una carne asada, pero en una olla y no en el horno. La carne tal y como está se puede comer sola, o acompañada con unas patatas fritas o unos champiñones. La que sobre, se usa para preparar las croquetas. Lo primero que hay que hacer es eliminar el hueso (el tuétano se puede utilizar, si os gusta), una vez que la carne esté fría.
Luego se pasa con una trituradora, hasta obtener una pasta más o menos fina. Por cierto, si sobran cebollas, también se pueden triturar junto con la carne. Se pone la carne triturada en un bol y se añaden dos huevos (o más, según la cantidad que tengamos) y el parmesano rallado (unas cuntas cucharadas).
Se mezcla todo con un tenedor y se añade el arroz, previamente hervido en agua y sal. Se mezcla bien con el tenedor y cuando la masa sea homogénea, se empiezan a hacer las croquetas.
Yo las hago con dos cucharas, de ahí que tengan una forma un poco “aplastada”. En realidad se pueden hacer cómo se quiere, con las manos, con cucharas, con moldes.
Se pasan las croquetas por pan rallado y se depositan en una bandeja de horno. Cuando estén todas, se les echa un hilito de aceite por encima y ¡al horno! Se tienen que quedar unos 20 minutos con el horno a 220º, para que se doren bien.
Es posible también freirlas, pero yo prefiero esta versión al horno, un poquito más ligera y menos grasienta.
TRUCOS: Por cierto, en la olla donde hemos hecho ossobuco, seguramente habrá quedado bastante caldo. ¡No lo tiréis! Pronto os diré qué podéis hacer con ese caldo. Si queréis guardarlo durante bastante tiempo, lo podéis poner en un tupper y guardarlo en el congelador. Se mantendrá perfecto.
|
Alguien me ha “acusado” de publicar demasiadas recetas de pasta últimamente, así que ahí va una de arroz ¡para variar un poquillo! En realidad yo no he usado arroz, sino cebada perlada, un cereal que está cada vez más en voga en la cocina italiana y que se puede encontrar ya muy fácilmente en cualquier supermercado en Italia.
En España creo que es un poco más difícil de encontrar, pero seguro que en tiendas de comida ecológica la tendrán. Es un cereal bastante parecido al arroz en su aspecto, con la diferencia de que tarda bastante más en cocerse (normalmente alrededor de 30-40 minutos). Hay quien lo deja a remojo unas horas antes de cocinarlo. Yo no lo he hecho nunca, pero puede que ayude a que se haga más rápido. El resto de los ingredientes de este risotto… u orzotto, son verduras de temporada, que en realidad se pueden sustituir con mil otras verduras (la variedad de los risottos es prácticamente infinita). Los ingredientes: - cebada perlada (o en su defecto arroz) (dos puñados para cada persona) - caldo de verduras y hierbas (romero, tomillo, salvia) (también puede ser caldo de carne si se prefiere) - puerros - leche - parmesano rallado - sal - aceite de oliva - vino blanco Cómo se prepara: Ante todo se prepara el caldo de verduras: se ponen en un cazo una cebolla, una zanahoria, un nabo y algunas ramitas de hierbas. Se añade un puñadito de sal gorda y agua y se deja hervir a fuego lento alrededor de media hora.
Mientras se cuece el caldo, vamos limpiando los puerros y los cortamos en trozos de un cm de espesor. En una sartén antiadherente ponemos un hilo de aceite (y si os gusta, añadimos también un trocito de mantequilla) y cuando esté caliente añadimos los puerros y los rehogamos durante 10 minutos, a fuego medio.
Cuando los puerros estén doratitos y blandos, añadimos la cebada (o arroz) y la tostamos a fuego medio-alto unos 5 minutos.
Cuando esté bien tostadita, añadimos un vaso de vino blanco y dejamos que se evapore, mezclando de vez en cuando con una cuchara de madera. Cuando el vino se ha evaporado del todo, empezamos a añadir el caldo. La cebada tiene que quedar completamente tapada y tenemos que ir removiendo con la cuchara cada 3-4 minutos. A medida que el caldo se va evaporando, vamos añadiendo más caldo (siempre hay que añadirlo muy caliente, para que no corte la cocción) y así durante 25-30 minutos.
Entonces añadimos un poco de leche (mejor si es de la entera), removemos y dejamos que evapore. La leche hace que el risotto salga más cremoso y ligado.
Para saber si la cebada o el arroz están hechos, el secreto es…. ¡probarlos! Una vez estén hechos, si nos sobra algo de caldo o de leche, subimos el fuego al máximo para que se evaporen rápidamente. Por último nos queda añadir un poco de parmesano rallado por encima y ¡a comer!

|
La lasaña es un plato muy típico en Italia, pero es de esos platos que no se comen todos los días y que los italianos asociamos a un día de fiesta. La lasaña tradicional es la que se hace con carne picada, salsa de tomate, bechamel y láminas de pasta al huevo. Sin embargo, existen mil maneras de preparar la lasaña, con o sin carne, con más o menos ingredientes, más o menos calórica. Ésta es una receta bastante fácil, que no requiere mucha preparación y que es bastante resultona y original. Los ingredientes: - tomates secos en aceite -cebolla -carne picada (de cerdo, vacuno o ambos) - láminas de pasta para lasaña -sal y pimienta -parmesano rallado Para la bechamel: -leche -harina -mantequilla o margarina -sal Cómo se prepara: Ante todo se prepara el relleno: se sofríe la cebolla en aceite de oliva, cortada en trocitos muy pequeños y cuando está empezando a dorarse se le añaden los tomates secos, también cortados en trozos pequeños.
Se rehoga durante 5 minutos y se le añade la carne picada (yo suelo usar una mezcla de cerdo y ternera). Dejando el fuego bastante alto, dejamos que se dore bien la carne por fuera, salpimentamos y cubrimos la sartén, bajando el fuego al mínimo.
Mientras tanto en una olla ponemos abundante agua a hervir, con una pizca de sal. Cuando empieza a hervir, se van echando las láminas de pasta, de una en una para que no se peguen y las dejamos un par de minutos.
Ésta es la parte más larga y aburrida. Para evitar hacerlo, es mejor comprar pasta de la que no es necesario hervir (en Italia es muy fácil de encontrar). Si la hervimos nosotros, una vez sacada del agua, hay que dejarla reposar bien extendida encima de un paño húmedo.
Cuando todas las láminas estén listas, se puede empezar a rellenarlas. Antes de hacerlo, echamos un buen puñado de parmesano rallado en el relleno y lo mezclamos bien.
Entonces, ponemos un poco de relleno en una extremidad de la lámina de pasta y la enrollamos, tipo canelón.
Para luego presentarla, hay dos formas: o bien dejamos el canelón entero, tal cual, y lo apoyamos junto con otros en una bandeja de horno, o bien lo cortamos en tres y colocamos las partes de manera que se parezcan a unas flores, también en una bandeja de horno.

Seguimos con esta operación hasta terminar toda la pasta y todo el relleno. Después, preparamos la bechamel. Yo suelo dejarla bastante líquida, para que empape bien la pasta. Para prepararla, se derrite un poco de mantequilla en un cazo, se añade harina y despacio se le añade la leche, ya caliente (eso ayuda a que no se formen grumos), mezclando con una batidora manual, hasta que se espese un poco. Se añade una pizca de sal y si os gusta también un poco de nuez moscada. En cuanto esté lista, se echa por encima de la lasaña, se añade un poco de queso rallado si se quiere, y al horno.
 No hace falta que se quede mucho rato, con media horita a 150 º es suficiente. Y ya está, un plato muy rico y que ¡seguro que os sorprenderá!


|
¿Quién ha dicho que comer pasta todos los días es aburrido? A mí la verdad es que me parece que en Italia uno podría pasar un año entero comiendo pasta tooooodos los días y sin repetir receta ni una sola vez. Aquí tenéis un ejemplo: una de las recetas más fáciles y más rápidas para cocinar una pasta sabrosa, sana y ligera y ¡que suele tener muchísimo éxito! Los ingredientes: -pasta (mejor si corta: penne, maccheroni, fusilli… lo que más os apetezca) -brócoli -agua -sal gorda -parmesano rallado -aceite de oliva Cómo se prepara: Ante todo se pone a hervir en una olla abundante agua.
Mientras se calienta, se lava y se corta en ramas pequeñas el brócoli.
Cuando el agua empieza a hervir se le echa un puñadito de sal gorda y acto seguido se añaden la pasta y el brócoli. Las cantidades dependen un poco del hambre que tenga uno (yo suelo hacerlo como plato único, así que suelo echar unos 80 gr de pasta por persona) y de si os gusta con más o menos brócoli.
 Se deja hervir el tiempo que requiera la pasta (suelen ser entre 10 y 12 minutos, y en todo caso, si la pasta es italiana, lo pone en el paquete), sin dejar de remover cada dos minutos con una cuchara.
Cuando haya pasado el tiempo de cocción, se escurre todo en un escurridor, se vuelve a echar ENSEGUIDA (nada de dejarla escurrir durante horas…) en la olla y se añade aceite crudo. Se mezcla bien y se sirve. En la mesa, habrá queso rallado, para quien quiera añadirlo en su propio plato.
A mí me gusta a veces echarle una pizca de guindilla picante molida o incluso gengibre en polvo (o los dos a la vez).
¿Se os ocurre un plato más rápido y rico? ¡Buon appetito!

|
Éste es un plato único muy sencillo de preparar. Lo esencial es tener las especias adecuadas, que hoy en día son cada vez más fáciles de encontrar. A mí me gusta hacerlo con arroz integral, pero obviamente se puede hacer también con arroz blanco, basmati o incluso con cous-cous, según apetezca. Los ingredientes (para dos personas): - arroz integral (dos puñados por persona) - 2 o 3 puerros - 1 berenjena - apio - 2 nabos - 1 o 2 tomates - aceite de oliva - sal - especias marroquíes Cómo se prepara: Lo primero que hay que hacer es lavar y cortar las verduras en tacos de alrededor de 2 cm.
Se sofríen el apio, el puerro y los nabos (por cierto, lo de usar nabos viene de que nunca sé muy bien qué hacer con ellos… pero al final ¡resulta que en este plato quedan muy ricos!) en un hilo de aceite de oliva.
A los 5 minutos se añade la berenjena, también cortada a tacos, y se deja dorar durante 10 minutos con el fuego medio-alto.
Entonces se añaden el tomate y las especias marroquíes.
Yo tengo una mezcla que compré en Inglaterra y lleva pimentón dulce, cumino, cilantro y pétalos de rosa. Es una mezcla muy sabrosa, pero no es picante. Si se quiere, se puede añadir también una pizca de pimienta o de guindilla molida, para darle más vidilla al asunto
Yo le suelo echar unas 3 o 4 cucharaditas, pero eso depende de los gustos de cada uno. Se añade también sal y se tapa, dejándolo cocer a fuego bajo durante 20 minutos. El arroz se hierve aparte, en abundante agua salada, se escurre y se deja reposar en la misma olla, tapado para que se mantenga caliente. Una vez que las verduras estén listas, se sirven junto con el arroz, ¡así de fácil!
Consejo: si las verduras os gustan un poco más jugosas, se puede también añadir un poco de tomate triturado, además del tomate natural.

|
|
|